Cuando las bases de la moralidad y los principios de la sociedad, los debilita el mayor ente de la justicia de un país, como así lo representan las cortes de las naciones, es poca la esperanza que tienen las generaciones venideras, para construir principios y valores en casa, en las escuelas y universidades, para poder construir el prototipo de un buen niño, en un ciudadano ejemplar. Con la ultima determinación de la Corte, para solo citar esta de muchas otras, en materia de permitir el consumo de droga y alcohol en los espacios públicos, sumadas al detrimento moral que han sufrido con los carteles de la toga, deberían ser mas prudentes, sabios, y andar con los ojos bien abiertos y puestos en la justa justicia y no convertir la ley en argumento populista, que tiene todos los tintes de una rama representativa de los partidos políticos, en especial de los izquierdosos. De ahí la razón para que muchos no crean en ellos, y por lo mismo, se han hecho acreedores a la irreverencia popular, que ni la respetan, ni menos la honran, como otrora representaba la investidura de un juez, que se ganaba la admiración de la sociedad por el solo hecho de la representación que tenia su cargo.
El gobierno del Presidente Duque, preocupado por el consumo de drogas, de licores, en personas adultas y menores de edad, expidió una norma para prohibirlas, y evitar así, el mal ejemplo ante la colectividad. La Corte en una sorpresiva y extraña determinación, la tumbó, argumentando que dicha prohibición atenta contra el derecho al libre desarrollo de la personalidad. La Corte, como que no repaso algunos artículos de la Constitución de Colombia, ni se detuvo a analizar las implicaciones que tiene al dejar la iniciativa presidencial, sin efectos legales. Señores Magistrados, si hubieran recurrido a las estadísticas comparativas desde que se puso en practicas estas prohibiciones, a la fecha, seguramente no hubieran tomado esa absurda determinación, sin precedentes, totalmente inmoral, para mal ejemplo de nuestra juventud. Lo prudente era consultar los indices de criminalidad callejera, que en verdad, disminuyeron ostensiblemente. Eso es fácil saberlo, solo hay que solicitarlo a las autoridades de policía y fiscalia. Parece que ustedes señores Magistrados, no se tomaron el trabajo de averiguarlo y optaron por la linea de menor esfuerzo: Derogarla. Y... como es mas fácil ganarse el aplauso de quienes se lucran con las ventas ilícitas y con el licor permitido o contrabandeado, pues se les complació derogando la norma.. Esa es la única razón de peso que se aprecia de bulto, no es la del desarrollo de la libre personalidad, que es solo un pretexto, como el mismo que han invocado muchos, cambiando el orden natural de la misma naturaleza, para darle gusto a los placeres,y que el tiempo se encargara de pesarle su cuenta de cobro, que podría reflejarse en sus propios hijos y nietos.
Tanto el licor, como los estupefacientes, potencializan el coraje, precipitan las adrenalinas, que en una escala de uno a diez, de lo agresivo y salvaje de un cuadro de desdoble de la personalidad, la mas benigna de todas seria, que entrara en un cuadro clínico de oligofrenia y de allí, podría desencadenar la muerte.
En verdad, no puedo entender, la determinación de la Corte. Pareciera una estrategia para atacar todos los flancos del gobierno de DUQUE, para debilitarlo y tumbarlo.
En la ciudad de Cartagena, hace unos largos meses, un turista defecó en la plaza de los coches, y uno de los argumentos fue el derecho al libre ejercicio del desarrollo de la personalidad. La Corte con su determinación absurda, le abre las puertas para que muy fácilmente se confundan los deseos y las ganas, con otros derechos como el respeto, el pudor, la decencia, el buen ejemplo y la libertad de transitar sin correr los peligros de los ataques que día a día hacen los infames. En Crespo,( barrio de Cartagena) una muchacha con su novio, hacían el amor, en un cajero automático, y la gente, les toco esperar, hasta que las ganas cumplieran su climax final. ¿Eso es libre desarrollo de la personalidad, o abuso del concepto de desarrollo interno?. Colombia necesita en estos momentos un cambio de Cortes. ¿Para que tantas cortes creando el caos?. Y, por lo que veo, el Congreso de la República, tampoco es que sea la catedral de la moral del pais. ¿Quien se atrevería a ponerles los cascabeles al este gato para que asi como atrevidamente se deroga lo bueno, se cancele o se cierre lo malo ? sengove.
Cuando solo existía una corte que era LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, la cual era respetada igual que a sus magistrados. Yo recuerdo mucho el padre de mi mejor amigo, el Doctor Chepe de la Vega que era magistrado y uno veía el cariño y el respeto que la gente le tenia. Yo me sentía muy honrado cuando me daba algún consejo. Eso hoy día se ha perdido por la corrupción en todas las cortes, hoy se ven a los magistrados como lo que son, como unos hampones, mafiosos que forman parte del cartel de la toga.
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