El Arquitecto, kenneth Siefken, amigo de data larga, profesional muy acucioso, ademas fino artista, hijo de la inolvidable Sonia Osorio, me hizo llegar a la residencia donde vivo, dos cuadros de su autoria, como regalo, mas como amigo, que por el día del padre, que no lo soy. Considero que son una obra de arte de verdad, excelentemente logradas, que no niega en absoluto, la influencia de su padrastro, el Mestro Obregon. El primero de los cuadros, es una especie de radiografía del conflicto social que tiene el país, en que se asesina por un celular, o por mil pesos, lo que logra reflejar Kenneth, en una maravillosa y geométrica combinación de colores, que muestra por parte de los delincuentes, las ansias de matar y no menos, por los deudos, que también entran en ese terrible drama, de hacer justicia por manos propias..
El otro cuadro es una caricatura a colores del Ex Presidente Alvaro Uribe Velez, en la que retrata maravillosamente al hombre doliente de su patria.
Su mirada triste a punto de llorar luce perdida en la lejanía, y esta obsesionada por ver a su patria prosperar en orden..
Pareciera su rostro profetizar las escenas de hecatombe, sin fronteras, que hoy, se presienten..
Su rostro envejecido, no por el tiempo, sino por la ingratitud humana en las que ya no se da, al Cesar lo que es del Cesar y menos a Dios lo que es de Dios, porque estamos en el reino del príncipe de este mundo: Satanas.
Su mirada triste a punto de llorar luce perdida en la lejanía, y esta obsesionada por ver a su patria prosperar en orden..
Pareciera su rostro profetizar las escenas de hecatombe, sin fronteras, que hoy, se presienten..
Su rostro envejecido, no por el tiempo, sino por la ingratitud humana en las que ya no se da, al Cesar lo que es del Cesar y menos a Dios lo que es de Dios, porque estamos en el reino del príncipe de este mundo: Satanas.
Su labios en forma de alas, pareciera estar listos para hacer volar sus firmes palabras y sus ideas de buen estadista, para enfrentar a sus detractores que emplean como argumento la ignominia.
Pero, aun queda el tenue verde de sus ojos, como símbolo de la esperanza.
Su ceño fruncido, demuestra preocupación, tanto por la suerte de su Colombia, como por las calumniosas ofensas que le hacen a diario, sin pruebas y a mansalva.
Luce su figura caricaturizada, ya, como un prócer viviente. Y... prócer lo han convertido sus buenas obras de gobierno, y también sus detractores sin vísceras ni alma.
El sabe que no esta solo, esta rodeado por la multitud de un pueblo que lo ama,
como también por el continente americano, al que les avizoró la diaspora que nos traería la revolución vecina de Venezuela.
Se refleja en su rostro, el desencanto, al ver como Santos, engaño su buena Fe de campesino, que es hombre de palabra.
Ese que honra el cafesito que se bebe al pie de las frias montañas.
Que bebe en totuma, el agüita de la panela y recorre sus campos sobre el lomo de sus caballos que fortalecen sus políticas batallas.
Ese de la ruana y sombrero aguadeño, el que habla, recita, y declama, con el humor sanote del buen paisa.
Su rostro refleja el desencanto de un alma, que creyó en Santos,
al que le dio la luz para que no caminara en las tinieblas políticas, que no tienen alma.
La desproporción de sus orejas caricaturizadas, demuestran que seguirá siendo el escucha del querer de un pueblo, que clama, justicia, paz, reparación, y no impunidad.
Así interpreto el sufrido rostro de Uribe.
Pero, aun queda el tenue verde de sus ojos, como símbolo de la esperanza.
Su ceño fruncido, demuestra preocupación, tanto por la suerte de su Colombia, como por las calumniosas ofensas que le hacen a diario, sin pruebas y a mansalva.
Luce su figura caricaturizada, ya, como un prócer viviente. Y... prócer lo han convertido sus buenas obras de gobierno, y también sus detractores sin vísceras ni alma.
El sabe que no esta solo, esta rodeado por la multitud de un pueblo que lo ama,
como también por el continente americano, al que les avizoró la diaspora que nos traería la revolución vecina de Venezuela.
Se refleja en su rostro, el desencanto, al ver como Santos, engaño su buena Fe de campesino, que es hombre de palabra.
Ese que honra el cafesito que se bebe al pie de las frias montañas.
Que bebe en totuma, el agüita de la panela y recorre sus campos sobre el lomo de sus caballos que fortalecen sus políticas batallas.
Ese de la ruana y sombrero aguadeño, el que habla, recita, y declama, con el humor sanote del buen paisa.
Su rostro refleja el desencanto de un alma, que creyó en Santos,
al que le dio la luz para que no caminara en las tinieblas políticas, que no tienen alma.
La desproporción de sus orejas caricaturizadas, demuestran que seguirá siendo el escucha del querer de un pueblo, que clama, justicia, paz, reparación, y no impunidad.
Así interpreto el sufrido rostro de Uribe.
Se luce el artista Kenneth, con su obra, y con todas las que le conocí, porque si se trata de la barracuda magistralmente lograda, pareciera andar a su velocidad, por las profundidades del océano. Y si es el del paciente Buho, es la mejor expresión para un buen consejo simbolizado en ver , escuchar y no hablar, con lo cual se refleja la prudencia o la ignorancia. Maestro muchas gracias. Sengove.


Mi querido Senen, mil gracias por tu articulo. Quede impresionado de la forma que interpretaste mis pinturas, parece que hubieras entrado en mi mente y hubieras leído la expresión y el contenido de dichas pinturas. Lastima que la fotografía no revela los verdaderos colores que son mucho mas vivos y es por eso que hay que verlos en vivo. Estoy pintando un cuadro dedicado a mi hijo menor, el cual adoro y que añoro volverlo a ver ya que vive en Costa Rica y tengo ya un par de años sin verlo y espero que la tristeza que eso me ocasiona no se refleje en mi pintura.
ResponderBorrarNuevamente un millón de gracias por esas palabras escritas para mi en oro.