Cuando era un niño, de escasos diez años, escuchaba a un vecino que decía, que Colombia era un país de lagartos y que estos, en las temporadas de mitad de año, y finales, venían en montones para tomar el sol y refrescarse en las saladas aguas del mar caribe. A mi me despertó mucha curiosidad lo que había escuchado, a tal punto, que me hizo imaginar ver a estos animalitos, luchar contra los tiburones, que para ese tiempo, se acercaban a la orilla de las playas de Bocagrande, Crespo, Marbella y la Boquilla, causando daños físicos a algunos bañistas. Mi interés entonces por ver a esos reptiles desafiando a tiburones, crecía tanto en mi imaginación, que sin darme cuenta, fui montando en mis pensares, esa trágica película que bien hubiera podido bautizar: La lucha de los lagartos, contra los tiburones. Llego la primera temporada y entonces le dije a mis padres que me llevaran a las playas de Bocagrande , porque allí se presentaría un espectáculo de lagartos, desafiando los tiburones. El asombro de ellos, fue tan grande, que me preguntaron donde había escuchado o leído esas informaciones ? Le dije, nuestro vecino me lo dijo. Mis padres me complacieron y llegamos un Domingo como hoy a esa playa frente al conocido Hotel del Caribe. Allí nos sentamos debajo de un paragua, a la espera del espectáculo. Cerca del lugar donde estábamos sentados, había una maltrecha malla, para jugar voleybol, de manera, que la curiosidad de mis viejos por lo que les había contado, ya tenia una respuesta, pues pensaron que se trataría de un partido de Voleibol playa, que para entonces estaba muy incipiente. Pasaron algunas horas, y nada que empezaba el espectáculo y mucho menos aparecían los reptiles por ningún lado. Mi padre en ese tiempo gozaba de un gran prestigio profesional como abogado, era muy conocido en la ciudad, ademas tenia poco tiempo de haber salido del cargo de gobernador de Bolívar bajo el mandato del Dr Alberto Lleras, su amigo. Por eso, mucha gente se acercaba a saludarlo y el con la sencillez que lo caracterizo, pues conversaba y escuchaba. Como a las cuatro de la tarde, después que el hotel nos envió el almuerzo a la playa, me dice mi padre, hijo, como que los lagartos se asustaron con los tiburones. Yo, desilusionado no articule palabra alguna, entonces Julio, un señor muy reconocido en los barrios de la ciudad, cantante de boleros ademas, los domingos vendía ostras frescas y se acerco a saludarnos. El mismo destapaba con gran habilidad las ostras y la servia con limón , solo había que absolverlas y listo. Entonces con una socarrona risa me dice: Senencito mijo, te escucho lo de los lagartos, y...¿ es que no los ves ahí tirados en la playa, mas blancos que una botella de leche lesa? Yo me levante corriendo y me dirigí a donde estaban, fui, vi y me regrese. Y le dije,. señor julio, ahí lo que hay es un montón de cachacos , rosados, blancos, otros pálidos, y flacos ademas!. Si, si, la mayoría de ellos son lagartos políticos que vinieron para que los atiendan. Mi padre se echo a reír y con mucha prudencia,me dice. Senen hijo, ese es un termino despectivo que han utilizado para aquellos que piden puestos, que los hay en todo el país y como se vuelven vehementes, necios así les dicen, pero usted no emplee esa palabra. -Hoy comento y recuerdo este inocente episodio, de los muchos muy agradables que la vida nos proporciono, como un homenaje de amistad y unión familiar en este día del padre, que aun fallecido hace mas de treinta años, lo recuerdo con mucho amor, por todos los buenos ejemplos que conjuntamente con mi madre, me enseñaron. --Pero, hoy también, con 75 años de edad, expreso que lo imaginado cuando apenas tenia diez años, resulto siendo cierto. El país si tiene lagartos en cantidad, y son tan poderosos que se comen hasta los tiburones. Como dice Susuo, el que lo entendió lo entendió. Sengove.
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