Cuando por primera vez escuche que los seres humanos pasamos por largos o cortos desiertos, me imaginaba caminando por el Ártico, el Sahara, Arabia, Gobi, Kalahari, Patagonia, Chihuahua. En suma, por una serie de territorios inhóspitos, yermos, azotados por el viento, en donde no hay vegetación, ausencia de agua, cambios de clima de frío a calor abruptamente. Todo, como una prueba al valor, o como la prestación del servicio militar obligatorio. Pero, nunca lo imagine como la necesaria catarsis para depurarnos del pecado, de los errores cometidos en el trasegar de nuestra cotidianidad. Cada que una persona tiene una desgracia, una quiebra económica, o un desamor, ahí le cuelgan el desierto encima, como una forma de pagar por sus equivocaciones. No obstante, al entrar al concepto bíblico, es otra cosa, porque allí se dice:" Llorad y gemir, lamentaos sobre los pastizales del desierto MIDBAR, ademas se dice que el desierto bíblico cuenta con una fauna significativa , lo cual quiere decir, que si hay animales, hay agua, de lo contrario perecerían, lo que podría darnos a entender que los desiertos son desafíos, que ponen a prueba nuestra fortaleza espiritual, nuestra fe, pero no debilitando la física, ni asfixiando la orgánica, ni debilitando la anímica. Es todo lo contrario, es beber de una fuente de agua, que nos da vigor, para seguir y rectificar.
Hace algunos años leía a A Saint Exupery, piloto postal de la aviación francesa, y cuando tuvo su accidente que lo llevo a estrellarse en el desierto del Sahara, en el que solo se salvaron él y el mecánico Andrè Prevot, solo contaban con una botella de vino, uvas y naranjas. Estaban mas que sabidos, que si no los encontraban, morirían. -Es este episodio, el que deseo aprovechar por medio de este escrito,para decirles apreciados lectores, que si aprovechamos la vida con lo poco que tenemos, se elevan las posibilidades de ser felices, así, la felicidad no sea de larga duración. Para decirlo de otra manera, dejemos de invalidar los momentos humildes, sencillos y hasta escasos económicamente, de que disponemos, para pensar en el futuro que no conocemos, ni sabemos como nos viene. -
Duraron 33 días ahí en las arenas del desierto, casi al borde del colapso mental, cuando un beduino, por pura casualidad, los descubre. Entonces es aquí donde las elucubraciones saltan a la memoria, para llevarnos a pensar mas profundo. Nos relata el escritor, Exupery, que no sabría identificar el rostro de su salvador y lo mas seguro, es que por su condición mental débil, esa cara, se borrara de su memoria, y es cuando su conciencia le habla para que diga: TU ERES EL HOMBRE! y te me apareces, con el rostro igual a todos los hombres!. Sin darse cuenta, hizo un reconocimiento de que un ser superior, le puso al beduino en su camino. Amigos, así es como actúa Dios. Las obras de Sain Exupery, son muy humanas, nos conducen a que los seres humanos estamos para servirnos unos con otros, sin envidias, y con amor. Todo lo anterior para decirles, que la vida humana pierde su sentido, cuando consideramos a nuestros semejantes como seres que no merecen nuestro calor humano,por lo que cometemos un error espantoso y indefinible, porque aun, entre animales, existe la solidaridad y la ayuda mutua.
En resumen, los desiertos del espíritu, son los caminos para entrar en una profunda reflexión, no son castigos, son métodos de buenos propósitos, para recapacitar y poder reconocer nuestros errores. Siempre que odiamos, nos retiramos de nuestro propio contexto de ser humanos, para bestializar nuestro proceder. Si logramos una visión panorámica del hombre, desde el cielo a la tierra, los veríamos laborando, unos el campo, otros en la ciudad, y eso podría sensibilizarnos para poner en practica el sentido de la fraternidad, y no el del odio, y la envidia como ocurre hoy día. Diariamente, todos estamos haciendo lo mismo, solo que en escenarios y climas diferentes. Sengove.
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