Por Senen Gonzalez Velez
¿Ha vuelto a ver usted un payaso?
Hace muchos años, cuando en la televisión colombiana los programas infantiles, eran de verdad infantiles, vivíamos como en vivo y en directo, excelentes ratos de emociones, sonrisas y carcajadas, al ver las locuras que en el escenario hacían, los queridos payasitos. Los programas eran sanos, no incitaban a violencia alguna, y lo particular y mas importante, era que tenían la aceptación agradable de todo tipo de publico. Disfrutaba el anciano, el adulto y el niño por igual! Ellos unían las familias colombianas. Aquellos artistas del humor, irradiaban notorios contrastes entre la alegría y la tristeza, que se volvía en una enseñanza admirable para ver los diferentes estados emocionales del ser humano, representados maravillosamente en esos ciudadanos que nacieron con la vocación de hacernos reír, así ellos estén por dentro, sufriendo de tristeza. He ahí, la primera enseñanza. Uno en los momentos de tristeza, no debe llevar ese estado anímico al publico, ni en casa, ni para ninguna parte, uno mismo debe combatir esos momentos y solo transmitirlos a quienes nos pueden ayudar sabiamente. Segundo, simbolizaban la ingenuidad, la que muchas veces parecían torpezas, pero no, representaban el alma noble e ingenua de los niños incapaces de hacerle mal a nadie, por eso, los niños aman los payasos. Tercero, tenían una ingenuidad creativa, que enseñaba a darle a los momentos, un valor divertido y no las terribles complicaciones en que nos encerramos muchas veces por no ser prácticos.- Lo mas triste de la historia de los queridos payasitos, es que nos hicieron reír muchas veces, pero cuando les llega el ocaso de su vida artística y cronológica, entonces, ni sus primeros empleadores, ni el estado, ni ningún tipo de asociación en particular, los llama para protegerlos, para ofrecerles servicios de salud, una pensión digna, y de esta manera darles las gracias por robarnos una sonrisa nada mas. Como gratitud, no nos acordamos de esos seres tan queridos.
Muchas veces el alma del payaso, es solitaria, y en esa soledad, se reviste de todas las fuerzas para servirnos desinteresadamente, viven y reciben, casi que como los mendigos que estiran la mano con el sombrero, para que les caiga una moneda. Cuando pequeño, leí la historia del mejor payaso del mundo, oriundo de Inglaterra. La gente le decía: eres el mas gracioso del mundo , y el cómico solo se reía. Un buen día se enfermo, y la depresión lo estaba consumiendo, entonces fue al medico y cuando el facultativo lo chequeo, le dijo: Físicamente estas bien, pero animosamente, estas débil. Mi receta, es que visites a Garrit, el mejor humorista del mundo, el te hará reír y te curaras.. Este pasaje lo dice todo. La risa, es el remedio infalible para combatir el estrés, la violencia. Esta,nos ayuda a que seamos sociables,generosos, amables, contribuye a que pensemos mejor las cosas, a que seamos mejores miembros de familia.
Hoy nuestro país, necesita reírse, para que hagamos un pare a la violencia, que ya esta haciendo estragos en el núcleo familiar. Cuando los esposos se golpean física o verbalmente delante de los hijos, los hijos terminan odiando a sus padres, o repiten la escena cuando ellos lo sean. Por eso, hoy, responden groseramente a sus requerimientos, utilizando un vocabulario soez, no hay respeto. Si a todo este mal, le agregamos los programas de la televisión, que son los primeros incitadores para la confrontación, o para la provocación de la sexualidad, tenemos que aceptar, que los focos de violencia en parte, provienen por la falta de previsión del Estado, que en lugar de enseñar, lo que hace es permitir, provocar, invitar a hacer a través de.. Todo eso que se ve en la justicia y que se ha vuelto complaciente , viral, para que el ciudadano ejerza libremente la variedad de los vicios, es una muestra de lo mal que andamos moral y eticamente. Todo como pretexto para invocar el libre desarrollo de la personalidad. No hay buen ejemplo. Y que decir de la sucia, política en que los principios se subastan al mejor postor?- Todo obedece a la permisividad,que existe en un país que cada día sigue construyendo las bases para que se incremente la indolencia y se fortalezca la complicidad. Por ello, ya no les interesan los payasos que los hagan reir, si no los calanchines y sinvergüenzas que los hagan enriquecer. Dios nos proteja. Sengove.-
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